• The Silent Sea [Mar en silencio]
      

The Silent Sea [Mar en silencio] (2002)

  •   Bill Viola
  •  Vídeo en color de alta definición en pantalla de plasma montada en la pared, 56,1x 97,3 cm

Bill Viola (Nueva York, 1951-Long Beach, 2024) es la figura central del videoarte internacional desde los años setenta. Formado en el programa de estudios experimentales de la Universidad de Siracusa —donde obtuvo su BFA en 1973—, trabajó en Florencia en el pionero estudio Art/Tapes/22, donde coincidió con Nam June Paik, Bruce Nauman y Vito Acconci, y desarrolló a partir de los años ochenta una práctica que trasciende el videoarte para entrar en diálogo con la pintura renacentista y la espiritualidad de distintas tradiciones —el misticismo cristiano, el budismo zen, el sufismo—. Su obra se articula en torno a los grandes temas de la experiencia humana: el nacimiento, la muerte, la conciencia y la emoción, tratados mediante el recurso sistemático a la cámara lenta, el tenebrismo de Caravaggio y formatos de gran escala que inmovilizan emocionalmente al espectador.

The Silent Sea presenta a nueve intérpretes de edades diversas, filmados en cámara lenta ante un fondo negro. La imagen parece estática a primera vista; solo tras un período de observación se advierte que los rostros atraviesan, muy lentamente, una ola de emoción intensa que los recorre de forma colectiva: la tensión crece, alcanza su cima y se disuelve, dejando a cada figura agotada y en silencio. Los gestos son mínimos —manos cruzadas sobre el pecho, miradas que se desvían, cuerpos que se inclinan levemente—, pero la cámara lenta los convierte en monumentales. La composición en friso, con los cuerpos apretados y superpuestos, remite directamente a la tradición del retablo renacentista o del lamento fúnebre. Realizada en 2002, la obra puede leerse como respuesta al trauma colectivo del 11 de septiembre de 2001: el dolor que no encuentra palabras, el duelo que el lenguaje no puede articular y que la imagen detenida del mar en silencio del título, sí puede contener. El soporte a escala humana hace de la obra algo radicalmente distinto a la gran proyección monumental: la emoción se experimenta a la distancia de una conversación.

Bill Viola representó a Estados Unidos en la Bienal de Venecia en 1995 y su obra figura en las colecciones del MoMA de Nueva York, la Tate Modern de Londres, el Art Institute of Chicago y el Hammer Museum de Los Ángeles, entre otras instituciones.