Pello Irazu (Andoain, Guipúzcoa, 1963) estudió Bellas Artes
en la Universidad del País Vasco y desarrolló su práctica inicial en el
contexto de la nueva escultura vasca de los años ochenta, en diálogo crítico
con el legado de Oteiza y con el minimalismo. Tras una estancia en Londres y
una etapa prolongada en Nueva York en los años noventa, regresó a Bilbao en
2000, donde vive y trabaja. Su práctica abarca diferentes disciplinas
artísticas a través de las explora y cuestiona los límites entre esas categorías.
Paisaje pertenece a la larga tradición de obras sobre papel
en las que Irazu combina pintura y materiales aplicados —entre ellos la cinta
adhesiva, presente en su práctica desde los años noventa— para generar piezas
que operan simultáneamente como imagen y como objeto. La forma roja irregular
flota sobre el fondo blanco-gris sin tocar los bordes: un sólido aparente
construido a partir de planos angulares ensamblados que sugiere volumen sin
afirmarlo. El elemento decisivo es la franja diagonal que atraviesa la forma de
extremo a extremo: no es una zona pintada sino la cinta adhesiva dejada en su
lugar, integrada como parte de la obra. El material que en el proceso técnico
sirve para delimitar y proteger —y que normalmente desaparece— aquí permanece,
exponiendo el proceso y convirtiéndose en elemento formal. El título, Paisaje, no describe lo que se ve
sino que propone una lectura. En Irazu los títulos funcionan como
desplazamientos: nombran algo que la forma evoca sin representar. La masa
angular podría ser una cordillera vista desde el aire, un perfil de horizonte,
una acumulación geológica. El rojo la aleja de cualquier paisaje natural y la
aproxima a algo construido, señalizado, urgente. El paisaje de Irazu es siempre
un paisaje conceptual.
Su obra forma parte de las colecciones del Museo Nacional
Centro de Arte Reina Sofía, el Museo Guggenheim Bilbao, el Museo de Bellas
Artes de Bilbao y el ARTIUM de Vitoria-Gasteiz. En 2017 el Museo Guggenheim
Bilbao le dedicó la exposición antológica Panorama, con más de un centenar de
obras que abarcaban tres décadas de trayectoria.