En Ek Kan nie Sien nie, la composición adopta una forma elíptica recortada sobre el papel, delimitando un campo visual concentrado que recuerda la silueta de un ojo. En el interior, manchas de acuarela en tonos oscuros —marrones, negros y verdes apagados— se superponen de manera irregular, creando una superficie densa y casi opaca. Dos formas alargadas, situadas horizontalmente en el centro, sugieren párpados o cavidades visuales, reforzadas por líneas de tinta que delimitan su contorno. La figura carece de definición anatómica precisa y esta ambigüedad formal acentúa la sensación de clausura o impedimento visual evocada por el título. Los dibujos y pinturas de Marlene Dumas ponen de manifiesto una fecunda relación creativa entre el ámbito de la palabra y el de la imagen. Títulos, textos y declaraciones intervienen en la manera en que la imagen es percibida, al tiempo que esta, a su vez, se inmiscuye en la lectura del texto. De manera particular, los collages y los dibujos , como Ek Kan nie Sien nie, evidencian con claridad el papel que desempeña la palabra en la activación de la imaginación. Realizada en una etapa temprana de su carrera, la obra anticipa preocupaciones centrales en la producción posterior de Dumas, especialmente en torno a la mirada y la vulnerabilidad del cuerpo.
Su producción forma parte de colecciones como el Museu Serralves en Porto, el Pompidou de París, el Albertina de Viena o la Fundación Beyeler de Basilea.