Juan Ugalde (Bilbao, 1958) estudió Bellas Artes en Madrid y
se trasladó a Nueva York entre 1986 y 1989 gracias a una beca Fulbright,
experiencia que resultó decisiva para su posterior evolución. A su regreso a
España cofundó con Patricia Gadea y Dionisio Cañas el colectivo político
artístico Estrujenbank. A partir de 1992, disuelto el colectivo, Ugalde inicia
la práctica que define su etapa más reconocida: pegar fotografías en blanco y
negro de gran formato sobre lienzo e intervenirlas con pintura, generando una
superficie híbrida donde imagen mecánica y gesto pictórico coexisten. Los temas
de este periodo se articulan en torno a la realidad social, la marginalidad, el
paisaje y los conflictos del desarrollo urbano y ecológico. Vive y trabaja en
Madrid.
Sin título (1998) es una obra representativa de ese método.
Como el artista ha explicado en diversas ocasiones, su interés está volcado en
experimentar con la realidad: disparatar tamaños, reflejar que hay muchas
realidades que se superponen y que conviven; y en ese sentido la fusión de
pintura y fotografía le ofrece la mejor fórmula para dar forma a esa voluntad.
La fotografía ofrece la parte objetiva: un bosque de árboles desnudos cuyas
ramas se reflejan en una superficie de agua quieta. Sobre esta fotografía, el acrílico interviene
para aportar lo irracional o eso otro con lo que convive la realidad palpable.
Amplias capas horizontales de materia gris velan parcialmente el cielo
recreando una atmósfera brumosa. En los márgenes laterales, manchas de pintura
más opaca enmarcan la escena como si la imagen asomara a través de un umbral.
El resultado es una superficie estratificada, de realidades superpuestas, en la
que la nitidez del registro fotográfico y la materia pictórica se funden sin
jerarquía y ambos registros se contaminan mutuamente. Dos elementos singulares
rompen esta continuidad: en el centro, una figura diminuta introduce una escala
que vuelve inmensa la naturaleza circundante; y en la esquina inferior
izquierda, un pequeño motivo figurativo introduce una nota de extrañeza que es
característica del humor lateral y la ironía de Ugalde.
Su obra figura en las colecciones del MNCARS, el MUSAC, el
Artium de Vitoria, el Museo Patio Herreriano de Valladolid, la Fundación La
Caixa y la Colección Banco de España.