En esta obra, Aitor Ortiz (Bilbao, 1971) registra la Torre Iberdrola de Bilbao en un momento de transición, antes de su culminación. Como en otras de sus fotografías, captura un instante del proceso constructivo en donde la realidad se vuelve efímera incluso en algo tan perdurable, como en principio parecen las obras arquitectónicas.
Torre Iberdrola 002 es testimonio de su habilidad para resaltar las cualidades más plásticas de lo arquitectónico. Eligiendo el detalle en un primer plano que deja de lado el entorno, Ortiz aprovecha las formas para generar una imagen evocadora y minimalista, en la que las líneas y la geometría juegan, ocultando y revelando los volúmenes, como en las imágenes de Lucien Hervé o Ezra Stoller.
La imagen podría mostrar la proa de un inmenso barco, donde sólo los detalles rompen la simetría y nos revelan la realidad del edificio, subrayando lo inacabado, las zonas que aún no han sido cubiertas con los cerramientos de vidrio. La regularidad acristalada de las fachadas convive con el juego de vacíos entre las columnas de las últimas plantas. El carácter expresivo de la imagen destaca la interacción entre líneas verticales y curvas, subrayando la estructura geométrica del edificio. La elección del blanco y negro amplifica los contrastes y texturas, invitando a una apreciación más profunda de las formas arquitectónicas.
A lo largo de su trayectoria, Ortiz ha evolucionado desde un enfoque más tradicional en la fotografía arquitectónica hacia una interpretación más artística y conceptual de las estructuras constructivas. Ha experimentado con diferentes materiales y técnicas de impresión, incorporando elementos de minimalismo y abstracción para crear composiciones que reflexionan sobre la percepción del espectador y de los diversos elementos que estructuran y afectan a la configuración de la imagen fotográfica.