En Hochspannungsmast, Kiefer recupera la temática de la ruina o el vestigio. El blanco y negro se combina con la laca para acentuar el tono amarillento y envejecido de la composición, en la que el contraste entre civilización y decadencia se potencian con el espíritu documental de la fotografía para transmitir una sensación testimonial, de oposición entre barbarie, destrucción, y el símbolo civilizatorio que constituye la torre de alta tensión.
Al pie de la torre, inclinada, y por cuyo cuerpo corren varios ríos de laca amarillenta, se dispone otra capa de papel fotográfico en la que puede distinguirse un matorral o la copa de un árbol, que por la disposición de elementos queda sepultado por la línea transversal de un muro -es difícil aquí no pensar en el Muro de Berlín en alguno de sus tramos- coronado por alambre de espino.
Inicialmente influenciado por Beuys (de quien fue alumno en la Escuela de Bellas Artes de Düsseldorf), Kiefer comenzó su carrera artística explorando diversas técnicas y medios, incluyendo la fotografía y la performance, antes de enfocarse en la pintura. El artista ha participado en la Documenta de Kassel en 1977, 1982 y 1987, así como en la Bienal de Venecia en 1980. Su obra se ha exhibido en instituciones como el Centre Pompidou, el Museo Guggenheim de Bilbao y el MoMA de Nueva York, y ha recibido reconocimientos como el Wolf Prize por su contribución al arte contemporáneo y su exploración de temas históricos y culturales.