Figura destacada en el panorama de la pintura figurativa vasca contemporánea la trayectoria artística de Alfonso Gortázar (Bilbao, 1955) se caracteriza por la creación de un lenguaje único en el que paisaje y retrato forman un espacio de reflexión sobre el arte, lo existencial y el proceso creativo. Su estilo pictórico se distingue por la figuración expresiva y un uso particular del color fusionando influencias del pop americano (como David Hockney o Larry Rivers), el impresionismo y las vanguardias vascas. A lo largo de su carrera, Gortázar ha explorado diversos temas, aunque lo autorreferencial en su obra es probablemente uno de los signos de identidad más fuertes. En ella abundan alusiones a su oficio y la búsqueda del sentido a través de objetos de uso cotidiano del pintor como pinceles o lienzos.
En los años 90, Gortázar experimentó una crisis creativa y dejó de exponer durante cinco años. Este periodo constituye un punto de inflexión en su obra tras el que la figura humana desaparece durante un largo periodo y el lienzo en blanco se convierte en tema recurrente.
Alfonso Gortázar & his friends, obra monumental en la que el artista se retrata junto a cuarenta y dos de sus amigos pintores, cada uno acompañado por su respectivo lienzo en blanco, marca un hito generacional de artistas formados en la Universidad del País Vasco que abarcan treinta años de escuela.
Gortázar combina su práctica artística con la docencia, enseñando pintura en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad del País Vasco. Reconocido como una voz importante en la neofiguración vasca por contribuir al diálogo entre la tradición pictórica y las tendencias contemporáneas, su obra ha sido adquirida por numerosas instituciones privadas y está presente en los Museos de Bellas Artes de Bilbao y Vitoria.