• Friso
      

Friso

  •   José Arrúe
  •  1919
  •  Óleo sobre lienzo, 44 x 1. 638 cm en cinco piezas

En este largo friso ejecutado para adornar un salón del Club Náutico de Bilbao, localizado en el primer piso del Teatro Arriaga, se reúnen las principales cualidades de Arrúe, quien lo llevó a cabo en el momento de su mayor proyección personal, en la segunda década del siglo XX.
Relegado por muchos al nivel de caricaturista simpático, su obra no ha sido aún analizada con el detenimiento que merece. No debe olvidarse que tras la sonrisa provocada por sus escenas se escondía el puño de hierro de El Coitao, aquella revista que en 1908 el propio Arrúe sacó a la luz con tres o cuatro amigos para dar una sonora bofetada en el rostro de la mojigatería local, por medio de un personaje campesino que, trasladado a la ciudad, decía verdades tan rotundas y obvias que anonadaban y dolían.

El mundo iconográfico de José Arrúe mostró, como el de ningún otro, las fronteras entre el mundo rural y urbano en unos momentos en que ambos se empezaron a permeabilizar con gran fluidez, dando lugar a múltiples trasvases en ambas direcciones. Ello propició visiones de aldeanos sorprendidos por la modernidad de las ciudades industriales y de señoritos motorizados sometidos a las chanzas campesinas, todo ello en clave socarrona e irónica, nunca hiriente o humillante para unos u otros. En cualquier caso, la burla, para quien le tocara sufrirla, era el castigo merecido por su brutalidad o por su arrogancia. El humor de Arrúe es limpio y chispeante, quita acidez a las situaciones y casi siempre sirve para revelar virtudes morales.

 
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