• Natura imaginis
      

Natura imaginis

La contemplación de esta pintura sumerge al observador –rodeado por una imagen de semejante magnitud– en la representación ficticia de lo natural. No hay trampantojo ni diálogo con la vegetación exterior a la Torre, visible a través de la cristalera. Estamos ante una pintura de empeño muralístico que trasciende lo arquitectónico.
Ya en sus últimas exposiciones, si bien mantenía el diálogo arquitectura (artificio)-paisaje (naturaleza), la presencia de esta última –considerada en su estado no intervenido por la acción humana– ganaba presencia y fuerza. En esta obra de dimensiones colosales, realizada por encargo de Iberdrola, el dominio de la naturaleza como imagen es absoluto (no mermado por la presencia del exprimidor de Philippe Starck), y viene a coincidir con el compromiso corporativo de respeto hacia las fuentes básicas de la energía, bosque y río, madera y agua.

Desde la contemplación de los paisajes posindustriales de sus orígenes hasta la panteísta inmersión en la naturaleza actual, la evolución de Jesus Mari Lazkano ha recorrido un buen número de estadios diferentes (Roma, Urdaibai, Nueva York…), sobre los que ha ido dejando obras como pruebas elocuentes de sus espléndidas dotes como pintor con una visión propia del mundo y de sus diferentes realidades, sean naturales o resultado de la mano humana. Esa visión impregna toda la obra de Lazkano hasta constituir una poderosa seña personal de identidad.