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Pintor en el estudio

Se trata de una inteligente utilización de dos clásicos asuntos, «la pintura dentro de la pintura» y «el pintor en su estudio», y que en este caso podría ser, más bien, «la pintura dentro del estudio del pintor dentro de la pintura».
Las variantes no solo se centran en el punto de vista elegido sino, sobre todo, en el color de los elementos (muros, suelo, pintura vertida, individuo…), que cambia en cada situación. El gesto del pintor es siempre, sin embargo, el mismo: un vertido dripping a la manera del expresionista abstracto Jackson Pollock.

El pintor y arquitecto Juan Navarro Baldeweg construye en este políptico una obra en la que vincula sus dos campos de trabajo, la pintura y la arquitectura, logrando una pieza de gran dinamismo con unos muy sobrios y limitados elementos. Con una visión axonométrica –en picado y diagonal– de la escena, repite el mismo tema variando los elementos: un individuo esquemático vierte un bote de pintura sobre un cuadrado depositado en el suelo de una habitación, asimismo cuadrada, a la que se le ha retirado el techo para poder contemplar su acción. La pintura que realiza ese sujeto no cubre la totalidad del suelo y ninguno de los dos se observa por entero, pues tanto el ángulo de visión elegido como la presencia de los muros de la habitación ocultan partes menores de suelo y de pintura. El punto elegido para la observación es desde el exterior de la habitación y en las inmediaciones de su zona de paso, lo cual provoca que fragmentos de la parte superior de los muros entren dentro del cuadro del pintor pintado.